La práctica regular de ejercicio produce una
disminución de la presión arterial y tiene efectos favorables sobre otros
factores de riesgo cardiovasculares, por eso, conjuntamente con la
realización de una dieta baja en sodio, la disminución de peso y la reducción
del consumo de alcohol se considera una herramienta no farmacológica de primera
magnitud en la prevención y tratamiento de la hipertensión arterial
(HTA).
La prescripción de ejercicio físico en los pacientes
hipertensos requiere de una valoración previa por parte de del personal
sanitario como un entrenador cualificado y, en función de la situación
de cada paciente, se determinará el tipo de ejercicio, la intensidad de éste,
la frecuencia y la duración.
¿Qué hay que hacer para obtener el máximo BENEFICIO?
Para obtener el máximo beneficio:
- Se
considera que lo ideal sería realizar ejercicio físico cada día pero
diversos estudios demuestran que la práctica de ejercicio con una
frecuencia de entre 3 a 5 veces por semana ya resulta efectiva para
reducir los niveles de presión arterial de forma considerable.
- Las
sesiones de entrenamiento deberían empezar con una fase de
calentamiento que generalmente se recomienda que dure entre unos
10-15 minutos aproximadamente.
- El ejercicio
físico recomendado en pacientes hipertensos es de tipo aeróbico (por
ejemplo caminar a buen ritmo, o actividades que suponen un esfuerzo
equivalente como nadar, bicicleta, etc.). Se recomienda que durante las
primeras sesiones de entrenamiento el paciente realice sesiones de corta
duración y que progresivamente vaya incrementando hasta 45-50 minutos
diarios repartidos entre 3 y 5 sesiones a la semana.
Así mismo, la duración y la intensidad del ejercicio tienen que ser individuales, en función de la valoración inicial de su médico.
- Durante
los últimos 5-10 minutos del ejercicio debe reducirse
progresivamente la intensidad de la actividad hasta la situación
de reposo. Esta sería la fase que denominaremos de enfriamiento.
- Durante
la sesión de ejercicio la frecuencia cardíaca tiene que aumentar entre el
60% y el 90% de la frecuencia cardíaca del individuo. Se puede estimar
la frecuencia cardíaca máxima restando la edad de 220. Para calcular la
frecuencia de entreno, hay que multiplicar la cifra obtenida por 0,6 y
0,9.Ejemplo: Persona 55 añosCálculo de la frecuencia cardiaca máxima:
220 – 55 años= 165Cálculo de la frecuencia cardiaca de entrenamiento:
165 x 0,6 = 99
165 x 0,9 = 149
- Durante
la sesión de ejercicio, el corazón debe latir a una frecuencia
situada entre 99 y 149 latidos por minuto. Si se supera este nivel,
debe empezarse con un esfuerzo más bajo y aumentar a medida que se vaya
progresando. Si se toman medicamentos que puedan alterar la frecuencia
cardiaca (por ejemplo betabloqueantes), consultar con el médico.
- Si
no se practica ejercicio regularmente, hay que tomárselo con calma y no
precipitarse.
Por ejemplo, pasear durante 20 minutos a una velocidad que resulte cómoda. Es decir, que se pueda conversar al mismo tiempo que se camina, y gradualmente progresar a sesiones más largas y más intensas, tal como se ve en la tabla adjunta.
QUE PASA SI NO SOMOS HIPERTENSOS PERO TENEMOS RIESGO DE
SERLO?
En este caso lo más recomendable serian ejercicios
isometricos donde hay que aplicar mucha fuerza pero sin realizar
movimiento , un buen aparato para esto son los hand grips que nos pueden ayudar
con series de 30 segundons repetidas durante el dia a evitar llegar a ser
hipertensos , este deberia ser el trabajo de primera prioridad para este
segmento poblacional
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